Frases de Jesús

Frases de Jesús

Los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharle. Por esto los fariseos y los maestros de la Ley lo criticaban entre sí: «Este hombre da buena acogida a los pecadores y come con ellos.» Entonces Jesús les dijo esta parábola: «Si alguno de ustedes pierde una oveja de las cien que tiene, ¿no deja las otras noventa y nueve en el desierto y se va en busca de la que se le perdió hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga muy feliz sobre los hombros, y al llegar a su casa reúne a los amigos y vecinos y les dice: “Alégrense conmigo, porque he encontrado la oveja que se me había perdido.”

Así que yo les digo: pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá la puerta. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá.



Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles?



Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.



Porque donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.



Hay más dicha en dar que en recibir.



Traten a los demás como ustedes quisieran ser tratados. Esta es la esencia de todo lo enseñado por la ley y los profetas.



'Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente.' Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: 'Ama a tu prójimo como a ti mismo.' De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.



El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre.



Como ustedes saben, los que se consideran jefes de las naciones oprimen a los súbditos, y los altos oficiales abusan de su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.



Ustedes han oído que se dijo: "Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo." Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles?



Si alguien quiere ser mi discípulo, que se niegue a sí mismo, lleve su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio, la salvará. ¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida? Si alguien se avergüenza de mí y de mis palabras en medio de esta generación adúltera y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.



Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale, porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió.



Dios amó tanto a la gente de este mundo, que me entregó a mí, que soy su único Hijo, para que todo el que crea en mí no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.



Mi reino no es de este mundo. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo.



Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.



Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (1ª frase de Jesús en la cruz)



En verdad te digo, que hoy estarás conmigo en el paraíso (2ª frase de Cristo en la cruz)



Jesús dirigiéndose a su Madre le dice: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dice al discípulo. "Ahí tienes a tu Madre" (3ª frase de Jesucristo en la cruz)



Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (4ª frase de Jesús en la cruz)



Tengo sed (5ª frase de Jesús en la cruz)



Todo esta consumado (6ª frase de Jesús en la cruz)



Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu (7ª y última frase de Jesús en la cruz)



No dirán "mirad, aquí está" ni "alli está", porque el reino de Dios está dentro de vosotros.



No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores.



Muchos son los llamados y pocos los escogidos.



Yo soy el camino, la verdad y la vida.



Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.



Amaos los unos a los otros. En esto conocerán que sois mis discípulos.



El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado.



Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres.



Cuando des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.



Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.



Y otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el Reino de los Cielos.



También a otras ciudades tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado.



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.



Pues todo el que obra el mal aborrece la luz y no va a la luz, para que no sean censuradas sus obras. Pero el que obra la verdad, va a la luz, para que quede de manifiesto que sus obras están hechas según Dios.



En realidad os digo que sé que uno de vosotros me traicionará.



Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado? (Jesús reprende así a Pedro por arredrarse al caminar sobre las aguas)



¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?



Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.



Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.



Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.



Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.



Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consuelo.



El mal no es lo que entra en la boca del hombre, sino lo que sale de ella.



Conocereis la verdad, y la verdad os hará libres.



Por sus frutos los conoceréis.



Nos hartamos de andar por sendas de iniquidad y perdición, atravesamos desiertos intransitables.



Aquél que esté libre de pecado que arroje la primera piedra.



Todo aquél que hace la voluntad de mi Padre que está en lo cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.



Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos.



¡Miren! Los estoy enviando como ovejas en medio de lobos; por lo tanto, demuestren ser cautelosos como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas.



Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esa manera persiguieron a los profetas antes de ustedes.



No juzguéis a los demás si no queréis ser juzgados. Porque con el mismo juicio que juzgareis habéis de ser juzgados, y con la misma medida que midiereis, seréis medidos vosotros.



Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

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